AL VUELO/ Pedro

Por Jesús Rivera, «Pegaso»

Andaba yo volando allá, cerca del centro comercial Periférico, donde me dicen que les fue muy bien durante los días de El buen Fin, tanto así que el sábado y domingo por la tarde no se podía ni caminar de tanto gentiyal de gente.

Y pasando cerca de los cines me acordé que tengo ya dos semanas sin entrar a ver alguna película de las que proyectan las dos únicas compañías que operan en esta plaza: Cinemex y Cinépolis.

Una de las últimas que fui a ver, acompañado por supuesto de mi Pegasita, fue la producción de dibujos animados de Pixar, llamada «Coco».

Siendo la película dirigida al público infantil más taquillera de todos los tiempos, no puede dejar de tener repercusiones entre los adultos de México porque pone como palo de gallina a uno de los ídolos más queridos: Pedro Infante.

Hace unas semanas, cuando se estenó «Coco», yo escribí en este mismo espacio que había en su contenido algo que no cuadraba.

Ese algo era que retrataban al Ídolo de Guamúchil como un ratero desalmado y además, asesino.

Pero parece que nadie se dio cuenta en ese momento porque Pixar y Disney dieron el nombre de Ernesto de la Cruz al personaje, aunque es obvio que se refieren al intérprete de «Amorcito Corazón» y de películas como «Nosotros los Pobres», «Escuela de Rateros» y «Los Tres García».

Pero el tiempo que todo descubre me ha dado la razón. (Nota de la Redacción: No le hagan mucho caso a Pegaso… últimamente le ha dado por sentirse pitoniso).

Decía yo que los últimos hechos me han dado la razón ya que la familia de Pedro Infante ahora dice que en ningún momento autorizó la aparición de Pedrito o la referencia a su persona en ese largometraje.

Tendríamos que preguntarles también a los familiares de Emiliano Zapata, Frida Khalo, Diego Rivera, María Félix, Dolores Del Río, El Santo, Cantinflas y Jorge Negrete si le dieron permiso a la compañía gringa para que usara sus imágenes y nombres en la producción que pretendía ser un homenaje a la tradición mexicana del Día de Muertos.

Si no es así, ¡que venga la demanda por chorrocientos mil millones de dólares, como se acostumbra en gringolandia!

No soy propiamente un fan de Pedro Infante pero en algo estoy cierto: Es una de las cuatro estrellas que alumbran el firmamento artístico nacional, junto con Javier Solís, Jorge Negrete y José Alfredo Jiménez.

Es icónica aquella imagen de Pepe «El Toro» en la película «Nosotros los Pobres» cuando en un incendio pierde a su primogénito y grita llorando a moco tendido: «¡Toritoooooo!»

O cuando llega en su motocicleta a la tienda de helados y pide un «Pedro Chávez Special» en la película «A Toda Máquina».  Un viejecito se le queda viendo y el dependiente le pregunta: «¿Va a pedir algo?» Y éste le contesta: «No, señor, yo nada más vengo a ver cómo traga éste». Y Pedro sigue comiendo su helado con una sonrisa picaresca.

No. El ataque de las dos grandes productoras, Disney y Pixar fue directo a la garganta (o mejor dicho) al corazón de los mexicanos.

Casi nadie se había dado cuenta, de los que fueron a ver la película, pero ahora parece que ya están reaccionando.

No pasa mucho tiempo para que los fanáticos de Infante y las estrellas del espectáculo empiecen a dar el grito en el cielo porque han bajado del pedestal a uno de los más grandes ídolos del populacho mexicano.

Y con eso no hay que meterse.

Por cierto, ayer fui a la presentación de un largometraje producido por tamaulipecos.

No digo que tenga que ser una buena película porque el presupuesto que se usó fue muy raquítico, pero sí tiene algún mérito por el esfuerzo que se hizo en adaptar una historia y utilizar algunos escenarios de nuestro Estado.

«Le Llaman Bandida de Amores», es el nombre del largometraje.

A pesar de que en cuestión de la industria cinematográfica estamos en pañales, qué digo en pañales, aún estamos en el vientre materno, vale la pena apoyar a los imberbes cineastas locales.

Quedémonos pues con el refrán estilo Pegaso: «Posiblemente se trata de resina saborizada extraída del árbol Manilkara zapota y se adhiere». (A lo mejor es chicle y pega).

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