PREVENIR Y TRATAR LA HEPATITIS, REDUCE RIESGO DE CIRROSIS HEPÁTICA Y CÁNCER DE HÍGADO: EL ISSSTE

• Alerta a jóvenes prevenir contagios por relaciones sexuales no protegidas, tatuajes o perforaciones con instrumental no esterilizado o mediante utensilios para drogas.
• México cuenta con tratamiento gratuito y efectivo, así como acceso universal a pruebas de detección: Ramiro López Elizalde.

Ciudad de México.– Las enfermedades del hígado son la cuarta causa de daños a la salud en México y entre ellas el combate de la hepatitis es fundamental, ya que pueden pasar décadas sin dar síntomas y desencadenar casos de cirrosis hepática y cáncer, por lo que el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) se suma a la estrategia global para lograr su eliminación, con diagnóstico y tratamiento de fácil acceso, afirmó el Director Normativo de Salud, Ramiro López Elizalde.

En el marco del Día Mundial contra la Hepatitis, que se conmemoró el 28 de julio, destacó que la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que esta enfermedad causa al menos 1.1 millones de muertes por año en el planeta y al menos 50 por ciento de las personas con hepatitis virales no están identificadas.

La instrucción del director general, Luis Antonio Ramírez Pineda, es incrementar en el ISSSTE la detección en pacientes asintomáticos y con factores de riesgo, con el objetivo de brindarles oportunamente tratamientos disponibles de alta efectividad, indicó López Elizalde.

Aseguró que “la estrategia sectorial para eliminar la hepatitis en 2030 incluye vacunar a los recién nacidos contra la tipo B; detener la transmisión vertical haciendo pruebas de detección y tratando a embarazadas; así como promover acciones de prevención, detección y tratamiento de manera equitativa a toda la población con la consigna de no dejar a nadie atrás”.

Para eliminar la hepatitis C, que hasta en 90 por ciento de los casos se vuelve crónica y peligrosa, y para la cual no hay vacuna, contamos con tratamiento gratuito y efectivo consistente en dos esquemas de antivirales de acción directa, dirigido a mayores de 18 años sin evidencia de cirrosis y con algunas restricciones médicas por contraindicación.

Además, señaló, tenemos acceso universal a pruebas de detección y los módulos colocados en unidades médicas del ISSSTE están abiertos derechohabientes y población abierta.

Por su parte, la gastroenteróloga del Centro Médico Nacional “20 de Noviembre”, Laura Ladrón de Guevara, refirió que cualquier persona puede estar expuesta al contagio de hepatitis virales, por lo que es muy importante conocer los medios de contagio para podernos cuidar y prevenir.

Recomendó a los jóvenes cuidarse, ya que esta enfermedad se puede trasmitir por tener relaciones sexuales sin protección, uso de elementos contaminados en aplicación de drogas intravenosas o de aspiración nasal; también al someterse a tatuajes y perforaciones sin equipo esterilizado o por compartir rastrillos, corta uñas o tijeras de manicure, en los que se queden residuos de sangre que tengan contacto con alguna herida inadvertida.

Otro grupo vulnerable son las personas que durante la infancia fueron inyectados con jeringas no desechables que solo se hervían en agua y se utilizaban en varias ocasiones para distintas personas, al igual que quienes se sometieron a tratamientos dentales antes de 1994 cuando se emitieron normas oficiales de esterilización especial del instrumental para estos procedimientos y el uso de jeringas desechables.

También es importante realizar pruebas diagnósticas a todas las mujeres embarazadas, para darles tratamiento y tomar medidas pertinentes en el parto; además, debe hacerse una prueba diagnóstica a pacientes con enzimas hepáticas elevadas, aún en aquellos con obesidad o diabetes donde el aumento de estas enzimas puede asociarse a la enfermedad del hígado graso.

Recomendó a las personas que han tenido algún evento o conducta considerada de riesgo realizarse una prueba de detección de hepatitis cuatro semanas posteriores a la fecha en que sospeche pudo adquirir la enfermedad, porque antes de ese periodo pueden no ser detectables las hepatitis B ó C.

Aunque la hepatitis C puede pasar desapercibida y no dar síntomas durante mucho tiempo, entre 15 y 20 años puede causar cirrosis y, de 20 a 30 años de evolución llega a provocar algunos tipos de cáncer como el carcinoma hepatocelular, por lo que es muy importante que las personas se hagan periódicamente pruebas de detección aunque estén aparentemente sanas, concluyó la especialista.

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