HIJA ABANDONA A SU MADRE DIABÉTICA EN UNA CENTRAL CAMIONERA DE SONORA

  • Su hija la dejó sin dinero, no tiene ni para comida ni pasaje

Ciudad de México.- «Amá ahorita vengo no te me vayas a quedar dormida, dame la bolsa y ahorita te traigo que cenar»… Y ya no regresó. La señora Blanca Irene «Y» fue abandonada y despojada de su dinero por su hija, en una central camionera de Hermosillo, Sonora.

Con la incertidumbre reflejada en el rostro, la mujer dijo que es originaria de El Fuerte, Sinaloa y el sábado 8 de febrero, salió junto a su hija Guadalupe «L», de 15 años de edad, de Ahome hacia Mexicali, Baja California a buscar a unos familiares.

Recordó que el domingo por la noche, llegaron a Hermosillo, donde realizarían primero unos trámites, luego continuarían el camino hacia la frontera.

Estaba cansada -relató- me senté en una silla de la sala de espera, mi hija me pidió el bolso y cuando desperté, empecé a buscarla y no estaba por ningún lado, pero la había visto platicar con un taxista, me acerqué a él y me dijo que se había ido a Mexicali.

«Se llevó mi bolsa, ahí traía mis documentos, mi acta de nacimiento, mi credencial de elector y cinco mil pesos que me había dado mi hermano para que me curara los ojos porque casi no veo».

La mujer pide ayuda ya que es diabética y con problemas de vista; se le hinchan los pies y no puede estar mucho tiempo sentada, según externó.

Su hija la dejó sin dinero, no tiene ni para comida ni pasaje. El continuar su camino a Mexicali, le cuesta 860 pesos.

Algunas personas que se han enterado de su situación le han apoyado; prefiere guardarlo que comer para completar el pasaje.

«Aquí es muy caro, una Maruchan -sopa instantánea- cuesta 40 pesos, tuve que salir de la central a comprarla porque no puedo gastar todo lo que me han dado. «Eso es todo lo que he comido desde que mi hija me dejó», comentó después de 24 horas de estar «varada».

La señora luce mayor de los 45 años de edad que dice tener. Pernocta en la central camionera ubicada al oriente de la capital de Sonora; permanece en una sala de espera y a su lado tiene una carreola con varias maletas, algunas son de su hija.

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